domingo, 10 de marzo de 2013

las cuatro edades del universo


 7 de febrero de 1940 
Puede ocurrir que en el bosque  un árbol tierno, tronchado o arrancado de raíz se  apoye al caer en un árbol viejo. Se comprueba entonces que el árbol viejo también está acabado, que aquel ejemplar de aspecto imponente está acabado, que aquel ejemplar de aspecto imponente esta hueco débil y cae abatido  bajo el peso del mas joven.  

Es algo análogo a lo que podría acontecernos a usted y a mí. pero no sucede así. Me pongo en su lugar. He vivido las experiencias  de esos  cuatro años de 1914 a 1918 hasta quedar aniquilado, y en esta ocasión tengo tres hijos soldados.

Un ejemplo  tomado de la mitología quizá le muestre  claramente como veo  yo la historia en su totalidad. La mitología india cuenta con la leyenda de las  cuatro edades  del  universo. Cuando la  ultima esta en sus postrimeras  y la guerra la depravación y la miseria llegan  al cuello, shiva, el luchador, el que todo lo  arregla hace su aparición y en su danza destruye al mundo bajo sus pies. Apenas  concluido el  exterminio, Vishnú, el benévolo  dios creador, yacente en la hierba ¡, tiene un bello sueño, y de ese sueño, de una espiración o de uno de sus cabellos brota hermoso, lozanoy encantador un nuevo mundo y todo comienza  desde un principio pero no como un fenómeno mecánico  sino como algo alado y de fascinante encanto.
Ahora  bien, creo que  nuestro Occidente se encuentra en la cuarta edad  y shiva  ya  esta bailando sobre nosotros. Creo que  casi todo será destruido. Pero no dejo de creer  en un nuevo resurgimiento  desde  los origines y que los  hombres volverán a encender hogueras y erigir santuarios.
Y así, en mi cansancio y senectud, me alegro de tener y  achaques que no me harán lamentar perder la vida. Pero no dejo a la juventud ni a mis hijos en la desesperación, sino en  una era de dificultades y temores, en el fuego de la prueba y no dudo de que todo lo que  fue para nosotros santo y hermoso, volverá a serlo para ellos y la posteridad. Creo que el hombre es capaz  de gran enaltecimiento y grandes iniquidades, puede elevarse a la altura de un semidios  o decender a la profundidad de  un semidemonio, pero cuando algo muy grande o muy repulsivo siempre  vuelve a erigirse sobre sus pies y recobra su medida e, inexorablemente  al ataque del salvajismo y de lo demoníaco sigue el contragolpe,  sigue el anhelo  innato e inevitable del hombre por la medida y el orden.

y de ese modo creo  que  aun cuando un hombre viejo  no debe esperar  nada bello  del exterior y hará bien en ir a juntarse con sus antepasados, un hermoso poema, una música, una mirada sincera elevada a la divinidad son hoy por lo menos tan reales, tan vivos y valiosos como lo fueron otrora, por el contrario es evidente    que la llamada "realidad"  de los técnicos, de los  generales  y de los directores del banco, se torna cada vez mas irreal  e improbable. hasta la guerra, desde que se practica en forma masiva ha perdido  casi todo su poder de atracción y su majestad. Hay enormes espectros y quimeras que se combaten mutuamente en estas batallas materiales, mientras que toda realidad anímica  todo lo verdadero, lo hermoso, todo anhelo por estas cosas parece mas real  y sustancial  que nunca.

Hermann Hess         

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